La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

viernes, septiembre 20, 2013

Give violence a chance

I hope i die before i get old (talkin' 'bout my generation) - The Who

En los puentes oscuros,
en las calles del sur,
en esas esquinas manchadas de alcohol y semen,
teñidas del frío de los linyeras,
iluminadas del amarillo municipal
y las veredas mojadas,
todavía de lluvias muy lejanas.

En mil inviernos azotando la piel,
en dos mil veranos de vomito fermentado,
en las botas, el humo,
en la música rápida,
los santos canonizados 
por la contracultura o la mentira,
por el amor o la policía.

Y bautizamos los suburbios,
y colonizamos las ciudades,
aturdimos en los bares,
dejamos que las plazas nos embarren,
y dejamos que nos mojen los ideales,
como una fotocopia más,
hablando de guerras civiles,
repitiendo frases prefabricadas,
de barricadas en las que nunca estuvimos,
de drogas que nunca consumimos.

La primavera esta cuesta abajo,
todavía no olvidamos las botellas y los amigos,
el sexo en una plaza;
pero ahora los charcos brotan desde lo profundo,
adentro es la desidia,
de libros llenos de humedad al costado de la cama,
pajas matutinas,
fuerza malgastada en resacas e internet,
romanticismo agotado,
apatía errática tal vez,
y canciones mal tarareadas entre ensayo y ensayo,
entre las certezas que nada prueban.

Y seguir caminando, total,
seguir luchando sin más
hasta la propia fortaleza del individuo,
junto a las cachetadas necesarias
para poder llegar a inhalar
las bocanadas de un oxígeno
que más que elegir,
yo preferiría merecer respirar,
y que sangre
la disconformidad y el aire
hasta la fortaleza de lo no vivido.


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