La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

domingo, septiembre 29, 2013

Grietas

La primavera siempre fue sobrevalorada,
las flores nada más crecen para decorar las tumbas
de los muertos por suicidio,
de los muertos por stress,
de las sobredosis, 
de manos marcadas por desidia.

La primavera se arrastra siempre con el brillo
de las sonrisas efímeras,
de la adolescencia perdida,
de tantas calles pateadas,
de tantos pasos que se borran en las baldosas
pero que no borran la soledad,
ni la locura,
ni el aliento a alcohol,
ni el miedo de dar un abrazo,
de recibir una mirada.

Vamos a jugar con la muerte,
porque no le creemos nada:
tenemos prensado 
tenemos celulares,
y tenemos redes sociales. 
No necesitamos de la muerte. 
Somos la muerte.
Somos la eterna pesadilla. 
Somos ese don que nos aleja del mundo animal, 
de las cavernas tan temidas.
Ahogamos nuestro odio
en videojuegos,
en recitales,
en cocaína.

Pero hay un agujero negro,
que se expande y se expande adentro nuestro,
que se hace obvio,
que ya no se come el dolor.
Hay un agujero negro que pone en evidencia
que nunca existió tal cosa como la primavera,
solo odio y juventud,
decepción,
que es a lo que huele tu pieza,
tus huesos blancos
y esa eterna mirada de perro solitario.

viernes, septiembre 20, 2013

Give violence a chance

I hope i die before i get old (talkin' 'bout my generation) - The Who

En los puentes oscuros,
en las calles del sur,
en esas esquinas manchadas de alcohol y semen,
teñidas del frío de los linyeras,
iluminadas del amarillo municipal
y las veredas mojadas,
todavía de lluvias muy lejanas.

En mil inviernos azotando la piel,
en dos mil veranos de vomito fermentado,
en las botas, el humo,
en la música rápida,
los santos canonizados 
por la contracultura o la mentira,
por el amor o la policía.

Y bautizamos los suburbios,
y colonizamos las ciudades,
aturdimos en los bares,
dejamos que las plazas nos embarren,
y dejamos que nos mojen los ideales,
como una fotocopia más,
hablando de guerras civiles,
repitiendo frases prefabricadas,
de barricadas en las que nunca estuvimos,
de drogas que nunca consumimos.

La primavera esta cuesta abajo,
todavía no olvidamos las botellas y los amigos,
el sexo en una plaza;
pero ahora los charcos brotan desde lo profundo,
adentro es la desidia,
de libros llenos de humedad al costado de la cama,
pajas matutinas,
fuerza malgastada en resacas e internet,
romanticismo agotado,
apatía errática tal vez,
y canciones mal tarareadas entre ensayo y ensayo,
entre las certezas que nada prueban.

Y seguir caminando, total,
seguir luchando sin más
hasta la propia fortaleza del individuo,
junto a las cachetadas necesarias
para poder llegar a inhalar
las bocanadas de un oxígeno
que más que elegir,
yo preferiría merecer respirar,
y que sangre
la disconformidad y el aire
hasta la fortaleza de lo no vivido.