La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

sábado, agosto 10, 2013

¿Y si nada hace ya efecto?



Ni la noche con su maquinaria sistemática,
ni las lágrimas,
ni tus ojos,
ni mis palabras.
Ni la música,
ni las pastillas,
ni las botellas vacías.

Ni el alcohol agrio como el vinagre,
ni los vagones llenos de humo,
en fin,
ni los sueños llenos de humo.

Ni la poesía maldita,
ni los versos de amor.
Ni el golpe,
ni la gente linda,
ni las mentes lindas,
ni las sonrisas.

Ni la pornografía, 
ni nada que vibre,
ni nada de carne.
NI nada tan lejano, 
ni nada tan cercano,
ni el olor de los linyeras que me recuerdan los abrazos.

Ni caminar con los borcegos rotos por Buenos Aires,
ni mis piernas que ya de tanto frío no tienen sangre,
ni los recuerdos felices,
ni el rencor olvidado,
ni los libros escondidos,
ni las mentiras,
ni el grito.

¡Ni los gritos!,
ni los ansiolíticos,
apenas sentir los abrazos de los amigos,
los golpes con la música,
los golpes con el grito.

Nada, ya no.
Dejarlo desvanecer.
Dejarlo reventar.

1 comentario:

Bob dijo...

La vida se pone buena cuando tu cabeza le puede encontrar efecto a las pequeñas cosas que te ofrece.
Con imaginación... una piedra cuenta historias... seguro mas interesantes que las de muchos mortales.

Hagamos lo siguiente: Vamos a elegir cosas que perdieron su efecto para los dos... Y cuando te vea las experimentamos juntos con el fin de encontrarle un nuevo efecto... no revivir el efecto que se perdió... si no intentar encontrarle uno nuevo ... mas intenso que el anterior.

Vamos a darle vida a lo que esta muerto... y demos por muerto a lo que esta vivo y no se lo merece.

Con todo el cariño del mundo.