La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

lunes, agosto 05, 2013

Solo confío en lxs que nunca abandonan.


Qué suerte que el mundo no se pueda construir solo con palabras,
que suerte que no sea tan fácil.

Me basta y me sobra 
entender que si me tropiezo en cada vereda
no soy yo la que esta mal,
es el cemento que paraliza, que no deja avanzar.

A las palabras, solo a veces, se las puede quemar.
Pero si veo estas fotos, si me dedico a contemplar las cartas,
comprendo de alguna manera el infortunio que arrastro como ascendencia,
y mis lágrimas son gasolina.

¿Por qué no contentarme solo con eso?
¿Por qué no solo aullar como la perra que soy
y salir a quemar?
Poder decirte que nunca vas a ser dueño de mis ovarios,
que no hay manera que tu desamor apague el fuego de mis versos.

Si fuera tan sencillo,
hacer que tu ignorancia se convierta en miedo,
y cruzarme de piernas en la barra otra vez
y determinar mi soledad
que no son más que recuerdos de la distancia física o efímera,
que la demencia placentera sobre el papel.

Tengo una inocencia tan propia,
que mire fijo a la muerte,
mire fijo a los humanos muertos
y nadie la pudo corromper,
es que no entienden que mis palabras sí construyen poco,
pero que ese poco son las vías de una rabia
de lo que ya no quiere esperar más,
de lo que palpita y no pueden matar.

No se puede quemar lo que arde,
nadie puede escapar.

1 comentario:

Juan dijo...

Tu inocencia corrompe, que es distinto.