La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

martes, julio 02, 2013

Placebo

Te cogiste cada puta baldosa de esta ciudad, sembraste tu querer en el hueco de los bares y las chicas lindas. Te mantuviste firme en tu vulnerabilidad y de vos solo crecieron ramas quebradas. Te encontraste comprando cartoncitos de colores y creyéndote libre entre tu música, oliendo tus libros. Nunca pudiste con vos misma, te encontraste masturbándote en un baño de Once, te encontraste siendo dulce con gente de mierda, te encontraste golpeando multitudes con miedo, drogada escuchando el terror a través de la piel delgada de tu cabeza. Tan acurrucada en un baño, mientras suenan las bandas y vos temblas sola. Te encontraste amaneciendo en la esquina de Gerli, cruzando el puente borracha y llena de cicatrices, quizá eso fue tu felicidad. Le aullaste a la nada, le sonreíste a todo.  

Rompiste la punta de una lapicera barata porque te encontraste en el vacío y tus borcegos (cordón rojo, cordón negro) estaban demasiado mojados, tu aliento era de semen fermentado y nada estaba como para que tus  manos hilarán palabras, pero si para golpear con fuerza contra el puto papel ¡y que esas putas voces callen! porque si a Bukowski le robo los poemas una puta, a esta puta le robo la poesía un borracho.

2 comentarios:

Bob dijo...

Lo único que pudo robar el borracho fue tiempo... creo que es imposible robarle la poesía a una puta.

hon rasfúnebres dijo...

bravo