La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

sábado, julio 27, 2013

Tus ojos muertos


- Hache: Papá es un tipo muy cerrado, muy encerrado. Si te quiere no te lo va a decir nunca. Nunca te va a decir que te necesita, ni a vos ni a nadie.
- Alicia: Si no lo dice es porque no lo siente, o porque lo que siente no es tan fuerte y lo puede controlar. 

Al principio no entendía
lo que hoy me parece normal:
te di un arma
bajando la guardia,
estando segura
de que no ibas a volver a disparar,
de que esta vez de verdad ibas a cambiar,
ya no me ibas a desechar como un carton de vino vacío,
como a una piba más
que te bancaba, que ibas a bancar.
Creí en cada abrazo,
compré vestidos para jugar
que siempre íbamos a ser compañeros,
que no te ibas a tomar mis pastillas para el miedo.

Entonces fue cuando empezaste a jugar.
Me disparaste mientras te abrazaba,
me gatillabas cuando te hablaba,
me disparabas cuando sentíamos placeres 
que la desidia, que el miedo, no te permitían.

Al final me hiciste sentir asco de mis pensamientos,
me hiciste sentirme culpable de mis sentimientos,
yo te agarraba la mano y vos querías soltarla,
yo te defendía y vos nos hundías.
Cargabas el arma,
usabas la indiferencia,
chantajeabas al amor.
Invertías mis palabras, mi dolor,
en la burla
y cuando yo miraba tus ojos,
solamente a ellos y antes de que los cuerpos se enredaran,
mientras la pizza se enfriaba,
cuando yo creía ver algo más,
algo que los demás decían que no estaba,
disparabas.

Mira adentro: tiré cada bala.
Lucharía por tus miedos 
si al menos te importara,
sino me dijeras que nada te llenaba.
Quisiera por fin escuchar que tu amor era una mentira.

De nada sirve mostrarte los dientes,
si disparas y no tengo donde mierda esconderme.
Así que, mi amor,
esta es mi última actuación,
anude toda la lencería 
y rompí cada dibujo.

Porque algún día la gente crece,
la gente de verdad se cansa.
Cuando las bromas tristes del borracho dejen de dar gracia,
cuando se caigan las caretas de tachas de las chicas vacías que te daban lo que yo no podía,
cuando el obelisco sea una leyenda urbana y a nadie le importen las cabezas rapadas,
cuando la pequeña deje de serlo escribiendo con sangre "familia",
cuando los pibes prefieran un asado el domingo que una eternidad de alcohol,
y la mayoría pegué un buen laburo, se olviden de todo,
cuando el público del pogo continúo tenga que pagar por saltar,
enrejen la última plaza
y tu temor no pueda infiltrarse atrás de una A.
Cuando no encuentres en ninguna biblioteca un libro que justifiqué tu nihilismo,
cuando no encuentres más chamuyos intelectuales en los que te entrené
y vuelvas a fingir frente a otra piba,
y te des cuenta que Bolaños sabía más que Kerouac, 
porque no pateaba una ruta desolada sino un millón de almas cargadas.
Cuando tus cenas sean cada vez más mediocres,
las entrepiernas den igual abiertas o embarradas
y el alcohol ya no tenga gusto a nada,
espero que el viento sople muy fuerte
y que cada partícula tenga el olor a mi cuerpo.
Entonces sí, con lágrimas en los ojos
yo me voy a encargar de gatillar,
gatillar hasta que la cabeza te exploté
y por fin puedas sangrar.

martes, julio 23, 2013

No era una trampa.



¿Ves esto de acá?
No son mis costillas.
Tengo cada palabra,
cada beso,
cada viento atajado por los abrazos
cada viento calado en los huesos
atascado
en un estomago inútil
que ya no puede digerir nada.

Espero que esta vez no sonrías,
espero que no me digas que sabes lo que siento
cuando pasa la noche y nunca llega la mañana,
y tiemblo
y saco bilis de mis ojos
y no deje de temblar
mordiendo las frazadas
de una cama que nunca va a ser mía,
de una casa que nunca va a ser mía,
con murmullos de la calle,
saliendo al frío descalza.

Espero que no me digas que sabes lo que siento
cuando el frío se convierte en el paraíso
y lo sepas porque saliste de las puertas del infierno sonriendo.
El pasto es infinito, de la noche caen todos los ángeles
y el más viejo
me acaricia el pelo y tranquiliza mi sonrisa desquiciada,
mi bilis hecha de inercia.

Ya no me tiemblan las rodillas,
entonces me confiesa al oído:
el nihilismo es la excusa
para los que tienen el corazón duro,
los adultos solo somos niños encantados
que tiemblan antes de levantarse,
somos niños hipnotizados.

jueves, julio 18, 2013

Remedios caseros


Sé más por diabla que por vieja
que para las heridas no hay como
el hielo & el alcohol,
pero la lava de mi corazón no se enfría con nada,
ni siquiera mi sexo hinchado,
hace que el etílico arda más en mis venas,
contamine mi garganta de lágrimas.

Y en los suburbios siempre voy tan de contramano,
con la nariz sangrando,
jugando más al sexo que a la violencia.

Sigo ahuyentandote,
pero no hay vino que te quite de mi
y los dos sabemos que no me banco ser fría.
El hielo y el alcohol nunca pudieron conmigo,
con este traje de humana imposible de quitar,
sigo sembrando fuego a través de palabras,
sigo ahuyentando tu fantasma con mi sangre.

miércoles, julio 10, 2013

Una mujer dentro de una mujer



Acá esta mi sangre, mis libros, mis fanzines, algunos discos. Todo el alcohol que vomité, todo el sexo que tuve, todas las veces que me caí en un pogo y que volé en el mosh. Acá estoy gritando y escupiendo, escribiendo y corriendo. Pariendo.

Y ahí estas vos, sosteniendo a tus muñecos que me cantan al oído para que duerma y no lloré. Con todas tus risas, todas desquiciadas, con tus piernitas corriendo, con tu pulso que no escapa. Acá estas vos, rogandome para no dormirte, un cuento más, una pregunta más. También pasa la luz de la luna y ahí estas vos, acá, abrazada a tus libros duros y rogando no cerrar los ojos, pero los parpados te desobedecen, se van, se cierran. La realidad se escapa y acá te espero.

martes, julio 02, 2013

Placebo

Te cogiste cada puta baldosa de esta ciudad, sembraste tu querer en el hueco de los bares y las chicas lindas. Te mantuviste firme en tu vulnerabilidad y de vos solo crecieron ramas quebradas. Te encontraste comprando cartoncitos de colores y creyéndote libre entre tu música, oliendo tus libros. Nunca pudiste con vos misma, te encontraste masturbándote en un baño de Once, te encontraste siendo dulce con gente de mierda, te encontraste golpeando multitudes con miedo, drogada escuchando el terror a través de la piel delgada de tu cabeza. Tan acurrucada en un baño, mientras suenan las bandas y vos temblas sola. Te encontraste amaneciendo en la esquina de Gerli, cruzando el puente borracha y llena de cicatrices, quizá eso fue tu felicidad. Le aullaste a la nada, le sonreíste a todo.  

Rompiste la punta de una lapicera barata porque te encontraste en el vacío y tus borcegos (cordón rojo, cordón negro) estaban demasiado mojados, tu aliento era de semen fermentado y nada estaba como para que tus  manos hilarán palabras, pero si para golpear con fuerza contra el puto papel ¡y que esas putas voces callen! porque si a Bukowski le robo los poemas una puta, a esta puta le robo la poesía un borracho.