La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

jueves, julio 08, 2010

Metodo Ludovico.

Hay un chico. Encerrado entre cuatro paredes blancas. Cerra los ojos, imaginatelo. Encerrado en una habitación. La descubre, camina. Dicen que no hay habitaciones vacías, pero los detalles realmente se le escapan entre todo ese blanco. Lo lastima la claridad. Toca las paredes, busca una abertura, un lugar mágico por donde salir. Se metio solo, aunque no sabe por donde .La desesperación lo consume. Se esfuman las palabras, los recuerdos, el último cigarrillo. Por más que grite, se esfuma él.

Pasan los días y tal vez los meses, sin amigos, sin sexo, sin café de desayuno y televisión de cena. La mañana que menos lo espero, desperto con una llave a su lado.
Imaginate su sonrisa, su sorpresa.
Cuatro paredes blancas.
Salidas? Puede ser.
Vos ves alguna cerradura?
Él no.

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