La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

lunes, enero 14, 2008

Demoliendo Hoteles


Mi casa son las hojas que queman el miedo e inundan mis dedos, mi casa son las piernas largas de mi madre y las palabras de mi viejo, mi casa son tus manos abrazandome... pero tambien es la soledad desiciva que se traslada de habitacion a habitacion y no quiero desalojar; un estanque de pensamientos para ahogarse y lavar mi cuerpo.

Mi casa es una biblioteca purpura y negra, y estas seis cuerdas que desafinan mi caminar.

Mi casa son mis ojos grandes postrados sobre el sexo apenas abierto, es el perfume de jazmines y vista de tulipanes sobre la basura, porque mi casa es la basura que entra y con quien repito filosofia. En mi casa el viento vuelve y revuelve sensaciones.

En mi casa no hay dias de sol o tormentas abrazadoras, pero si un muro de cenizas done escondo mi piel.
Desde el fondo hecho acero, el resto hecho azul.

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