La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

martes, noviembre 18, 2008

Cerocinco

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Mañana de lunes. El sol entra por la ventana, la desvela, le alumbra la cara. Exactamente a cinco pasos de ella hay cinco botellas de cerveza vacías y a medio vaciar. Al lado de su cama, al lado del sol, esta el cementerio de cigarrillos que no deja de festejar un nuevo funebre cada tarde, otros cinco cadáveres de tabaco marchito.

Algunos libros también cubren su cuarto, algunas fotos. Piensa que tiene que levantarse. Puf. Inhala el aire contaminado de vicios, se sienta en su cama, vuelve a rescotarse con las palmas de las manos enterradas en su rostro. No recuerda haber tenido el sol nunca tan presente en la mirada.


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A cinco cuadras de su maldito sol, el quiere volver a dormir. De hecho, no recuerda haber dormido en días, volver es solo una esperanza. Inventa frases, palabras, algo que le llene la mañana, lo que para él es su noche. ¿Quién le asegura si el sol esta? Las persianas estan cerradas y por sus hendiduras hay signos de luz, pero ¿Quién le asegura que el sol esta? Lo acobija la lamparita del velador que agoniza en su tono sepia y lo mantiene somnoliento hasta que la mañana lo obligue a cerrar los ojos.

Él se llena de su ausencia, predice días cada vez más largos, los dientes atabacados de filosofia, pero la lengua vacía. Piensa en ella, debe estar despertandose; piensa como duerme, en como sus pestañas se chocaban con sus labios hace cinco noches. Ahora acaricia su foto con una mano, abraza el encendedor y el paquete de cigarrillos con la otra. Mira al techo. Mira sus manos. Recuerda el punto exacto donde la acústica de su pieza hace que la música suene mejor. Y mira la guitarra, abandonada. Piensa en sus padres, piensa que no se escuchan, piensa que no lo escuchan.

Dios, la extraña. Y Dios esta ausente. Solo el y su paquete con cinco cigarrillos. Solo ella y sus cinco botellas de cerveza.



*

Les piden tiempo, les piden juventud, les piden etapas y vida. ¿Vida?. Alguna vez les pidieron pasos que no supieron andar, frases que sin saberlo les quedaban chicas. Les pidieron oportunidades que no quieren aprovechar.
Interminablemente,
injustamente.
Y él,
y ella
y nosotros, todos
caen, caemos.

Y el humano también cae
Puum!
Como una aguja en un desierto
Ssh... lo ois?
Se desmorona.

martes, noviembre 11, 2008

Day & Night

Se pone gris. Un poco bien,
un poco fria.
Se dirige con la certeza de un murcielago, con el corazón hastiado, ocultando el ala herida.

Ella camina, se seca los ojos y la nariz,
le muestra los dientes a la vida, mientras piensa en la soledad,
casi esta sola.

Pero igual, igual que antes,
la gente escupe lo que ella siente.
Pero igual que antes,
la gente sigue siendo gente y ella quiso cambiar.
El tiempo paso y todo lo que le pertenecia,
se puso verde y acuoso

- Que inutil soy a veces - siguió pensando - en esta pieza oscura, apagando las llamitas de las velas con los dedos, quejandome del ardor en las yemas, esperando a que se haga de día.

De día para qué?

Las llamitas de luz que bailan sobre la vela.... y después, la luz total.
Cegadora.
El falso foco de brillo.

Y después del dia que?

Vuelve a mostrar los dientes, de tanto en tanto el reflejo la confunde, entonces ya es tiempo de hundirse en su propia retina buscando un trozo de pasado, para suspirar y poder sonreir.


Pluf! La vela cayó. La llama se apagó.
Hace frio de nuevo.

domingo, noviembre 02, 2008

Ruby Tuesday

Tuvimos todo, nena, hasta sueños. Ahi la tarde llorabamos y las lágrimas se desprendían de los ojos buscando tu boca, acompañando el decorado gris de esos domingos lluviosos. Nuestro rumbo no estaba planeado, pero estaba lleno de sonrisas arrinconadas en callejones sin salidas, en esos lugares donde van las palabras que nadie las escucha.

Lo prohibido, lo excitante, la adolescencia ya no eran antojos, sino realidades, frases hechas de lo ya vivido.

Ahora que ya no esas, yo me siento a mirar al techo y pienso que aún en 80 años recordaré tu voz, tu piel, tu cama y tu rostro empapado, hasta que estemos fuera de tiempo, las dos, perdidas.

viernes, mayo 30, 2008

Y conoci el silencio del mundo

Nena, nena, nena, bebe hermosa, te abrazo y abris tus ojos gigantes y me miras. Me miras, nena, se me cae el mundo cuando me miras; acá al lado tengo libros y muchos cds, yo pensaba que tenía el mundo al estar rodeadas de letras y de música, pero no había sentido tu piel, y es muy probable que tu piel y que las letras y que la música tengan todo mucho que ver.
Nena, acá los días pasan y son una mierda, perdona que lo diga asi, pero hay dias en los que me cuesta levantarme y lloro para no pasarte todo eso en la teta, tu papá dice que soy una boluda y que te estoy haciendo mal, que soy muy nerviosa, pero bebe, yo sé que algún día entenderas, sino tendrás que disculpar. También hace mucho frio, a veces hay sol, pero no esta de verdad, te traje en un momento y un lugar que hace helar el corazón a cualquiera, bebe, este mundo tiene anemia afectiva, y vos en mis brazos te retorces y no sé como no dejar de amarte, como si eso fuera necesario, dejar de amarte, nunca voy a estar a la altura de mis sentimientos, quisiera que sepas eso para que no pudiera lastimarte. Yo te miro bebe, pero mis ojos no reflejan lo que los tuyos, mis ojos estan muy cansados de darte la teta, de discuciones, de burocracia, de jueces, de familia. Un mundo podrido, preciosa, un mundo podrido que no te debería corromper, escucha estas palabras, leeme bien: sos demasiado hermosa, tus sentimientos son muy hermosos, no sos ellos (el mundo), vivi en libertad, libertad nena, el mundo (ellos) se olvido de esa palabra. No dejes que te la hagan olvidar!
Te amo.

jueves, abril 10, 2008

Destino In Utero

Waterloo Sunset, ilusión pequeña que te quedaste en mi vientre, sin permiso, como una okupa de la propia vida. Pelusita de sangre, sangre mía, de amor, de rabia. Te escribo esto consciente que recién lo vas a leer en muchos años, que tal vez en ese momento estas palabras no signifiquen nada, aunque espero soberbiamente, que si. Estoy muy triste, tristemente alegre porque la vida se mueve por estas contradicciones. No quiero lastimarte más, no tengo adónde ir, ni adónde llevarte.

Acá afuera todos corren. Digo afuera porque yo estoy encerrada, miro al techo, te pongo música, viajo con la luz apagada y las estrellas encendidas. Bailo y te tocó a través de la panza, es un susurro lleno de temor. Todo esta muy revuelto, adentro y afuera. Eso es algo que traspasa las paredes, te rompe las ventanas, porque ahora ya no puedo ser ajena, no puedo pintar paredes, entregar volantes e ir a dormir tranquila. Ahora estas vos, que me demuele la casa, me tira de los pies, me obliga a poner el puño en alto y con la otra mano taparme la cara, de vergüenza, de lágrimas. La política nos absorbe a todos, cosita dulce, hasta a vos que estas tan ajena. Con los pibes nos cuesta, nos duele, y hablamos mientras tomamos un té, discutimos, van y vienen, me quedo con sombras, y con ellas hablo, hablo, hablo, hasta que quedamos –vos y yo- tendidas en la cama con un gusto agridulce en la garganta.

Alguna vez te llevo a festivales por la tarde, para que escuches la música y te alimentes con las palabras. Hace mucho que no salgo a la noche, la última vez fui a Adrogue a ver a unos amigos. Había música, baile, era una fiesta. Vos con tu cabecita suave no te podes dar una idea de cuántos cigarrillos se fumaron, cuánta cerveza se absorbió. A veces esta casa (que no es mía, que esta lejos de todo lo mío) se vuelve cárcel, paredes húmedas, sentimientos ajenos, entonces me tengo que ir. Vos sabrás entender, bomboncita, que no lo hago de maldad, que necesito salir, ver el pasto público, los autos, las chicas lindas y llenas de libertad, los libros de Parque Centario, la ropa que no puedo comprar. Y a veces salgo sin irme, pongo la Velvet Underground, pongo los Ramones, The Undertones, te hago escuchar hasta La Polla, sería hermoso que sepas entender por qué esta música es tan importante para mi, que mi herencia esta en ella y los libros. Y leo a Galeano, y te leo, y te cuento, sobre Guatemala, sobre Uruguay, sobre hace décadas atrás, sobre el hambre y también el amor. Y me siento tan pequeña, pequeña como vos. Me hago chiquita, chiquita, chiquita, una pelotita, una bolita, imploto, me desarmo, quedo absorbida, agarrada a tus ojitos.

Dulzura, petalito de savia, no diste ni tu primer suspiro, no lloraste ni una vez. Esta atado en mi tu hilito de vida, en una mañana en que la situación de la muerte nos sobrepasó y entre besos, caricias, y piel formamos tu carita, tus ahora inútiles encías.

¿Vos podrás soportar esto? ¿Serás parte del paisaje o te vas a querer ir corriendo, arrancar las paredes a gritos, patadas, llantos, pañales sucios? ¿Aprenderás, como todos los sometidos, a vivir de la mentira? Hay que saber hacerlo. Y duele tanto decirlo. Hay que leer libros sin venas, hay que quedarse a trabajar, hay que estudiar, hay que tener un título, formar una familia, trabajar 8 horas. Hay que romper ilusiones, hay que tomar pastillas de muchos colores para los nervios. O te podes drogar, escaparte así, tomar mucho vino, llorar, luchar, crecer. No me alcanza la boca, ni las manos, ni el cuerpo, me rompo toda para saber como explicártelo. Uno no puede contra todo, los dueños de revoluciones concretas, de libros del Che, te dirán que esto es hipocresía, que no es conciencia de clase. Y probablemente tengan razón, pero eso no quita que no sean aburridos. La gente ama las cosas aburridas: los coches, los autos, la ropa de marca. Viven muertos por papelitos de colores y números. Hijita mía, te dicen que hay que demostrar siempre que uno es más que los demás y para eso sirve todo lo que te contaba, las mierditas cotidianas. Es la apariencia, la que no tiene contenido y sirve solo para hacernos sufrir: para ser gente piola no hay que demostrar amor por nadie. Y es tan difícil, a veces uno piensa que hasta inútil, que me da culpa traerte acá porque llega un punto en que te cansas y te subís arriba de la ola del mundo, gritando “¡Basta!” pero las carcajadas se sueltan y otra vez vas corriendo a buscar un lugar en el tren, para escaparte hacía la masticada rutina (y es que el confort también es angustiante). Entonces me quedo afuera, y cuándo me quiero dar cuenta el tren ya se fue, mi bebe… y yo acá sola, en el anden, mirándome la panza.

lunes, enero 14, 2008

Demoliendo Hoteles


Mi casa son las hojas que queman el miedo e inundan mis dedos, mi casa son las piernas largas de mi madre y las palabras de mi viejo, mi casa son tus manos abrazandome... pero tambien es la soledad desiciva que se traslada de habitacion a habitacion y no quiero desalojar; un estanque de pensamientos para ahogarse y lavar mi cuerpo.

Mi casa es una biblioteca purpura y negra, y estas seis cuerdas que desafinan mi caminar.

Mi casa son mis ojos grandes postrados sobre el sexo apenas abierto, es el perfume de jazmines y vista de tulipanes sobre la basura, porque mi casa es la basura que entra y con quien repito filosofia. En mi casa el viento vuelve y revuelve sensaciones.

En mi casa no hay dias de sol o tormentas abrazadoras, pero si un muro de cenizas done escondo mi piel.
Desde el fondo hecho acero, el resto hecho azul.