La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

miércoles, marzo 08, 2006

El sueño empieza a terminar...

Crecimos y elegimos ya no ser muñecas ni soldados
Crecimos con el uno a uno y el consumo como prioridad
Crecimos escuchando tambores que nada decian de nuestras cabezas
Crecimos con el pegamento a la vuelta de la plaza
Crecimos con el tener un auto grande como símbolo de felicidad
Crecimos descalzxs de tanta impunidad, con la muerte como moneda corriente
Crecimos en democracia, la cual nunca nos dio nada
Crecimos entre policías, siempre dispuestos a asesinar a nuestra familia
Crecimos con la tele como profesora y la calle como madre
Crecimos sin mas ley que la de sobrevivir
Crecimos y sabíamos que eso no era la vida que queríamos
Crecimos con los sueños en forma de cd's
Crecimos entre juguetes y peluches que simulaban ser animales que después nos servían en un plato
Crecimos viendo muertes en los partidos de fútbol, y fútbol en la cancha de barrio
Crecimos mirando los mundiales que nunca ganamos
Crecimos con las zapatillas de goma, pegando patadas a la desidia ajena.
Crecimos y vimos caer a un gobierno, vimos como nuestros sueños se iban en dólares y cacerolas
Crecimos, mientras nos hacían creer que la vida era sólo el camino a morir
Crecimos y ya la tele no nos pudo colonizar
Crecimos y ya la escuela nos quedaba chica
Crecimos y la música era oxigeno
Crecimos y ya no existían lxs amigxs: sólo el compañerismo.
Crecimos y la vida nos trajo la birra y el vino de caja. El faso y la aspirina. Así buscaban anestesiarnos…
Crecimos y nuestra historia la escribe la calle
Crecimos dejando nuestros testimonios en la pared
Crecimos besando y amando. Luchando y golpeando.
Crecimos y ya nadie nos va a callar.

No hay comentarios.: