La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

lunes, marzo 06, 2006

DIECISÉIS -no somos nada-


¿Esto era todo? Y si, así parece. Hoy me quedo en casa, este año no hay festejos, ni recitales, ni guitarreadas.

Fue mi culpa, en un minuto me perdí y ahora apenas me reconozco, cada pasito en este pantano me hunde un poco más en mi misma y ya no tengo nada. No tengo solución, pero tampoco tengo problema porque la decadencia es solo eso: decadencia, y eso es lo único que veo, lo único que terminamos siendo.

Tantos sueños, ¿te acordas? Yo era la chica que recorría las plazas en busca de compinches, de historias que contar. Yo era, era, era, pero lo deje ir. ¿Sirvió de algo? Miedo. Ahora solo miedo. Que no me derrota, pero que me hizo hacer cosas que no quería. Porque da igual que sonría o que no, que este borracha o que ya no pruebe una gota de alcohol. La verdad es que estoy sola, que mis amigxs repitieron, que mi novio ya no me puede salvar, que mi viejo no me reconoce. Y tan solo formo parte del espectáculo triste que hice de mi misma, y ya no puedo ser la protagonista y no sé donde mierda deje el guion. Ahí afuera siguen actuando: están los linyeras, las princesas, los reyes y los obreros. Pero todo eso no. Todo eso no es la vida, ya no puedo fingir. No es algo bueno. No es respetable. No es natural, solo normal. Y me da igual que el telón siga abierto, me da igual el público confundido.

Así que agarrame fuerte, abrazame. No dejes que me haga mierda otra vez, no me dejes que nos haga mierda. Dejanos ser. Alguien, no algo. Porque no quiero ser solo esto, mis medias rotas, mis tachas brillosas. Porque no quiero que seamos solo esto. Linyeras, princesas, reyes y obreros. No me quiero comer más mentiras. Porque esto nunca fue vida. Porque todo esto no existe. Pura ficción. Y nada más nos queda ser conscientes, nada más me queda tratar de salvarme, protegerme de mi y del mundo. O salir y morir, y resucitar y seguir el ciclo tratando de quebrarlo.

¿Esto era todo?
Y si, así parece.
¿Me olvido de algo?
Feliz cumpleaños a mi.

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