La literatura no es igual con el estómago vacío que con el estómago lleno, las letras no se dibujan igual en estas manos suaves que en los dedos encallados. Roberto Arlt lo sabía, y sin embargo esta Buenos Aires es totalmente distinta a la que él vivió.

sábado, diciembre 31, 2005

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Siento que mi vida apenas me pertenece, que todo esto de adolecer se me fue de las manos. Que no quiero que mi vida sea una mentira, hace rato que no tengo sueños blancos sino de destrucción. Destruir lo que me hace mierda, lo que no me deja ser. Y después construir un mundo más necesario que posible.

Abrir esa botella, llenarla del combustible que nos hace soñar y vaciarla en su vacío tan lleno de cemento. Poner adentro mi corazón y llenar todo de sangre y color, de vida, odio y amor. Puede que sea una tonta jugando a la revolución, pero mis sueños necesitan okupar tanta pesadilla.

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